Tuesday, May 05, 2009

El Evangelio de Arena (Parte 3)

El innegable atractivo comercial ofrecido por una propuesta como Dune no tardó en generar una surtida franquicia de libros, muñecos, historietas y otros productos que recogen aspectos de la inabarcable fábula. Acusando tenaces revisiones, los lucrativos vídeojuegos ofrecen desde el pionero Dune - una curiosa mezcla entre aventura gráfica y estrategia lanzada en 1992 - un generoso abanico que oscila entre grandes aciertos (Dune: Emperor, Spice World: Dune), productos aceptables (Dune II: Battle for Arrakis, Dune 2000) y francas decepciones (Frank Herbert's Dune).

No obstante, esa misma dimensión ha supuesto un colosal reto artístico y financiero al abordar la ansiada versión cinematográfica.

Quien primero lo intentó fue Arthur P. Jacobs, el célebre productor responsable de llevar al cine la inquietante Planet of The Apes. Tras adquirir en 1968 los derechos para filmar Dune, su repentina muerte en 1973 abre una incógnita fascinante sobre sus eventuales resultados.

Sobre la legendaria versión que pretendió rodar en 1974 el artista multidisciplinario Alejandro Jodorowsky corren ríos de tinta. Respaldado en la fortuna del filántropo Michel Sidoux, el chileno concibe un ambicioso proyecto que incluye al dibujante Moebius, los pintores Hans Giger, Chris Foss y Salvador Dalí (éste representando al emperador Shaddam), Orson Welles e incluso Pink Floyd, a quienes se encargaría la banda sonora. La empresa acaba desmoronándose por su propia magnitud y aunque Jodorowsky no reconoce añoranzas al respecto, no son menos ciertas las semejanzas que acusa su novela gráfica La Casta de los Metabarones con la epopeya de Herbert (más detalles en http://gxlblog.blogspot.com/2007_08_01_archive.html).

Su relevo es tomado en 1984 por el produtor Dino de Laurentiis, confiando al entonces promisorio David Lynch un presupuesto de 47 millones de dólares asignado en un principio a Ridley Scott. Pero ni el contundente elenco (que lideran Kyle MacLachlan, Max Von Sydow y el cantante Sting) ni los aciertos atmosféricos conseguidos por diseñador Carlo Rambaldi y el grupo Toto (asesorados por Brian Eno en la banda sonora) salvan al filme de ser considerado una excentricidad pedante que el propio Lynch lamentó; ironías del arte, su adaptación al cómic firmada por el extraordinario Bill Sienkiewicz obtendrá una cálida acogida en el medio.

El fracaso de la película hizo que muchos vieran en la televisión un vehículo más idóneo. Con un elegante retrato escénico europeo, Dune es revisada el 2000 en tres episodios dirigidos por John Harrison e interpretados por William Hurt, Alec Newman y Saskia Reeves, los cuales lucen un tratamiento más exhaustivo y comprensible de la obra; y si bien llovieron críticas sobre el vestuario y el perfil dado a los personajes, los resultados generales permitieron una secuela (Children of Dune) que terminó de abarcar la primera trilogía literaria.

Una Doctrina Perenne

Publicada lustros después que los grandes clásicos del relato fantástico – 1984 (1949), Crónicas Marcianas (1950), Farenheit 451 (1953), Fundación (1951-1953) y El Señor de los Anillos (1954-1955) – Dune acusa una distancia con sus antecesoras que rebasa lo cronológico. Ajeno a clasificaciones mezquinas, su renovador espíritu supera el escapismo Space Opera para explorar un futuro donde los cambios se reflejan en la transformación intelectual de los hombres y sus estructuras sociales; nadie hasta Herbert se aventuró tanto al especular sobre la evolución de la mente humana, ni logró retratar una sociedad remota basándose en sus estructuras religiosas y ecológicas.

Además, la novela se atreve a obviar una tecnología inteligente (computadoras) para ofrecer en su lugar desolados desiertos e interrogantes filosóficas; una aparente limitación que abre una parábola de múltiples lecturas, donde las consecuencias de legar el poder a ‘superhombres’ y no a la responsabilidad de una humanidad consciente respaldan la importancia que reside en la propia cognición. Así como el héroe evoluciona desde su niñez hasta alcanzar los senderos que lo ungirán como un dios, Dune continúa marcando nuevos senderos a la ficción venidera, elevando su intemporal prédica cuarenta años más tarde.

"A la gente cuyas labores van mas allá de las ideas’; a los ecólogos de tierra árida - donde quiera que estén, en cualquier tiempo - éste esfuerzo a predicción es dedicado con humildad y admiración”.

- Frank Herbert (1920-1986)

Monday, April 27, 2009

El Evangelio de Arena (Parte 2)

El impacto literario generado por Dune brinda el despegue definitivo a la carrera de Frank Herbert, autor comprometido en profundidad con la causa ecológica. Nacido en Tacoma (Washington) hacia 1920, comienza a escribir a los 8 años y completa sus estudios en la Universidad de Washington, iniciando entonces una agitada vida como fotógrafo, presentador radiofónico, camarógrafo televisivo, pescador de ostras e instructor de supervivenvia en la jungla. Siendo periodista en 1952, vende su primer relato (¿Está Usted Buscando Algo?) a la revista Startling Stories y tres años después logra su primer éxito con una historia originalmente publicada en capítulos por Astounding (Under Pressure) y que en 1956 se compila en la novela The Dragon in the Sea.

Con todo, es en la década siguiente donde entrega su mejores cuotas al plantear por primera vez la ecología completa de un mundo en forma racional y convincente. Recopilado como novela en 1966, Dune es ovacionado por los lectores mientras se adjudica los premios Hugo y Nebula (máximos galardones para la literatura fantástica), así como el World Fantasy Award que comparte con el clásico de William Goldwing El Señor de las Moscas; las ganancias reportadas permiten a Herbert construir una reserva ecológica en la que mora durante años, repartiéndose entre artículos periodísticos, conferencias universitarias y las continuaciones El Mesías de Dune (1967) e Hijos de Dune (1969).

Años más tarde, el escritor abandona su granja biológica para trasladarse a Hawai, retornando además a la ficción literaria. Dios Emperador de Dune (1971), Herejes de Dune (1974) y Casa Capitular: Dune (1976) conforman la trilogía final de una saga cuyas secuelas hacen poco justicia a un relato madre que además eclipsa el legado de su creador. A los 65 años de edad, Frank Herbert muere en 1986 cuando proyectaba una nueva trilogía sobre Arrakis, misma que su hijo Brian rescata junto al novelista Kevin Anderson en entregas que supuestamente recogen apuntes del escritor: Casa Atreides, Casa Harkonnen y Casa Corrino.


Un universo Familiar

Aunque sus virtudes principales residen en proponer la complejidad verosímil de un universo fantástico, impresionan también las similitudes de la obra con determinados eventos históricos y usos culturales; fuentes de inspiración que el autor jamás se molestó en ocultar.

Si Dune el despotismo hidráulico se une a la dependencia por comodidades de una sola fuente, obedece a que Herbert admite evocar en su CHOAM el caso de la OPEC, donde el manifiesto paralelo entre el petróleo y la preciosa especia melange incluso evoca la preocupación que la Dutch East Indies Company (otra referencia a la CHOAM) manifestó por el comercio de especias orientales durante los Imperios Coloniales decimonónicos.

Súmense las semejanzas que ofrecen los curtidos Fremen (contracción para Free Men) con los Tuareg que habitan Mauritania y Arabia, destacando sobre todo los términos de un lenguaje que invariablemente recuerda al árabe. Ahí está la similitud entre Muad' Dib (pronúnciese Moaddib) y Boabdil, nombre que las crónicas castellanas dan al rey de Granada Abu Abd Alá; o la relación entre la capital de Arrakis, Arrakeen y la vieja capital marroquí, Marrakech. Pero Herbert también añade conceptos crípticos, afirmando que en la lengua Bene Gesserit, Kwisatz Haderack significa "El camino más corto", mientras el término hebreo Haderach corresponde a "El camino". Lo mismo ocurre con el apellido Atreides, inequívoco referente a los Atridas (los descendientes de Atreo) citados por los mitos grecolatinos.

Entramado que también reviste al protagonista: un niño cuyas misteriosas cualidades lo predestinan a convertirse en el semidiós que junto una oscura tribu del desierto humillará a sus rivales... tal como lo hizo Thomas E. Lawrence. Nativo del viejo orden colonial, el célebre oficial británico logró a comienzos del siglo pasado unir a las dispersas tribus nómadas para expulsar al Imperio Otomano de la península Arábiga y asegurar así su libertad frente a los bloques políticos enfrentados en la Primera Guerra Mundial. Ambos caudillos fueron rebautizados por sus seguidores (Thomas Lawrence será Al-Orens y Paul Atreides, Paul Muad' Dib), asimilando también usos locales como, por ejemplo, la vestimenta tradicional (el característico atuendo árabe y el destiltraje fremen).

Relaciones que se multiplican página a página y terminan por sugerir ciertos visos proféticos en Herbert, motivando agudas interrogantes sobre la evolución del mundo hacia tales directrices. Sin embargo, vale precisar que su intención nunca fue la de extrapolar ningún giro sociopolítico, pese a que los recientes eventos (como las campañas bélicas estadounidenses contra Medio Oriente) parecieran otorgarle la razón.

Tuesday, April 21, 2009

El Evangelio de Arena (Parte 1)

En los universos de la fantasía literaria, tres sagas han ido más allá de las escuelas y las modas para ofrecer universos intensamente verosimíles: El Señor de los Anillos de Tolkien, Fundación de Isaac Asimov y Dune de Frank Herbert. Pero mientras las dos primeras toman un cómodo palco en la Fantasía Heroica y la Proyección Futurista, respectivamente ¿Cómo clasificar a Dune? Épica y futurista en su génesis, es también una fábula mesiánica, filosófica, política y esotérica que describe con abrumadora precisión mundos más allá de lo imaginable, desafiando la conciencia del lector con las imposibles imágenes imposibles de un testamento enigmático adorado por legiones y cuya relevancia se perfila en su cuadragésimo quinto aniversario.

Compuesto inicialmente por dos novelas breves publicadas en la revista de ciencia ficción Analog (Dune World en 1963 y Prophet of Dune en 1965), la saga usufructúa de la epopeya clásica para desplegar un atractivo entramado de ecología, política, filosofía y religión.

Sojuzgando un País

En un remoto futuro, el universo conocido descansa en un gran imperio feudal donde las familias nobles controlan enormes señoríos y rinden tributo a la Casa Imperial Corrino, encabezada por el Emperador Padishah Shaddam IV. Sobresalen la pacífica casa Atreides (residentes en el Planeta Caladan) y la despiadada Harkonnen (crueles amos de Guiedi Prime), quienes encaran su antagonismo en un orden sometido a los dictados surgidos tras el Jihad Butleriano, gran revolución que exterminó y prohibió el uso de las máquinas inteligentes; en este contexto surgen las computadoras humanas llamadas mentats y la Bene Gesserit, escuela de adiestramiento mental y físico para estudiantes femeninas donde su Reverenda Madre es la suprema autoridad religiosa existente.

Arrakis - también conocido como Dune - es un pequeño planeta cuyas temperaturas alcanzan fácilmente los 350 grados en la superficie, ofreciendo condiciones en extremo hostiles para la vida. Nunca llueve en Arrakis, único reducto de la codiciada especia melange que permite a la Cofradía de Navegantes la realización de viajes espaciales. La sustancia con aroma a canela también es conocida por sus cualidades geriátricas y poder adictivo, ligándose su origen a los gigantescos gusanos de la arena que recorren el planeta y cuyas dimensiones alcanzan los 400 metros de longitud.

Pero Dune es además el planeta madre de los Fremen, la curtida tribu que ha adaptado su modo de vida al cruel desierto. Fácilmente reconocibles por sus ojos totalmente azules - producto de la exposición a la Melange -, se desconoce cuántos Fremen moran en Arrakis y pocos dan importancia a su existencia, acaso subestimando de quienes utilizan los monstruosos gusanos de la arena como medio de transporte... y talvez como temible arma.

Durante mucho tiempo este singular planeta estuvo bajo el yugo de los Harkonnen, pero el gobierno de Shaddam IV ha cedido su control al Duque Leto Atreides. Paul, su joven hijo, experimentará en este nuevo suelo poderosos cambios para su consciencia, al tiempo que una inesperada traición arroja acontecimientos desastrosos sobre su familia y le obliga a sobrevivir en ese mundo donde una extraña profecía Fremen parece conducirle a un asombroso destino de mesías, dictador y mártir. Paul, los nativos, el Emperador, los poderosos gremios espaciales y la orden Bene Gesserit se enfrentarán en una inevitable contienda que podría traer un nuevo sentido al damero cósmico.

Thursday, March 19, 2009

V FOR VENDETTA: Anarquía Romántica

Desde su tardía aparición entre los inmutables mitos narrativos, el antihéroe perfila su silueta entre el rechazo, el sacrificio, los conflictos internos y la violencia más áspera. Respondiendo a los arquetipos épicos más clásicos, su temprana madurez fue destilada a partir de perfiles más humanos y volubles, donde se enfatiza la representación del simple ser humano por sobre ideologías o ideales justicieros.

Así, los aciertos literarios conseguidos por Conan el Bárbaro o el agente James Bond se refinan con el fin del viejo siglo hasta ofrecer sus mejores encarnaciones en el Noveno Arte, donde un aclamado thriller futurista mezcla la acción y el drama con un fuerte trasfondo político para retratar la cruzada de un romántico justiciero en una metrópoli asolada por el totalitarismo post-nuclear.

Realizada originalmente en 1981 por el guionista Alan Moore y el dibujante David Lloyd para la revista británica Warrior, V for Vendetta escenifica la decadencia sociocultural en un futuro alternativo; concretamente en un 1997 donde las consecuencias de la III Guerra Mundial transforman a Inglaterra en un estado policial fascista. Contraviniendo estos tiempos oscuros y desesperados, un misterioso individuo ataviado con los ropajes del revolucionario Guy Fawkes (quien el 5 de noviembre de 1605 intentó volar el Parlamento en protesta por las leyes penales contra los católicos) asume una anónima guerrilla contra el Estado y sus intereses, cuyos leales servidores se verán en jaque ante sus letalmente poéticas acciones.

Pero ¿Cuáles son los motivos que esconde el disfraz? La respuesta asoma capítulo a capítulo en los ojos de Evey, una frágil adolescente que es rescatada por el justiciero de ser violada por agentes estatales tras un fallido intento de prostituirse para sobrevivir. Ahora protegida por su salvador (al que bautiza “V”), la joven asiste a su romántica rebelión frente a un poder totalitario que controla cada aspecto de vida y pensamiento en una hipotética sociedad no tan lejana, pero que otorga esperanza mediante ese alguien dispuesto a pensar y reaccionar.

Inscrita claramente en la línea trazada por 1984, Un Mundo Feliz y Farenheit 451, V for Vendetta supone el primer intento de serie regular para Alan Moore (Norhampton, 1953), autor de absoluta relevancia en la historieta mundial. La obra le permitiría adjudicarse su primer Eagle (máximo galardón que se otorga al cómic inglés) como Mejor Guionista en 1981, si bien el repentino cierre de Warrior tres años después privaría al público de conocer su desenlace; habrá que esperar al suceso obtenido por Moore con Watchmen (1986) para que V for Vendetta sea retomada y llegue a su fin bajo el sello DC, donde se publicaría mediante diez entregas en 1988.
Capturando una anarquía de tintes románticos, el trabajo de Moore y Lloyd suma también a su subversivo mensaje una equilibrada constelación de influencias, todas determinantes para la cultura popular amalgamada en las islas británicas: Referentes literarios (Los ya citados Orwell, Huxley y Bradbury, más El Conde de Montecristo o El Hombre que Ríe), series televisivas (The Prisoner), la Segunda Guerra Mundial o figuras populares como El Fantasma de la Opera o Robin Hood se conjugan para dar forma a una historia inteligente, que a casi tres décadas de su debut sigue considerada la verdadera joya del cómic inglés independiente.

Thursday, March 12, 2009

ALICIA EN EL PAÍS DEL SILENCIO

Guionista, director y productor… la impronta de Cecil Hepworth (1874 –1953) mantiene un discreto semiolvido cuando se evoca a los pioneros de la pantalla. Autor del primer libro inglés sobre el cine en 1897, su legado fílmico habla de oficio e innovación cultivadas a pulso; un artesano soñador que en su niñez miraba a su padre operar una Linterna Mágica, para encontrarse años después produciendo hasta tres películas por semana en su firma, la Hepworth Manufacturing Company.

Quizás su mejor testimonio sea Alice in Wonderland (1903), temprana aproximación fílmica al clásico de Lewis Carroll y que el director busca comprimir en apenas nueve minutos. Rodada el 17 de octubre de 1903, a su rústica factura se agrega la supresión de extensos pasajes literarios y su ingeniosa prosa, acaso la mayor fortaleza del texto original e imposible de recrear en un filme silente.

Tales deficiencias se compensan en el aspecto estético, donde el diseño de producción se esmera en recrear los escenarios y trajes que John Tenniel ilustró en las ediciones populares de entonces; a ello se suman elaborados efectos especiales para la época, con una Alicia (May Clarke, un extraño fichaje para una pretendida adaptación fidedigna) cuyo cambiante tamaño en la casa de muñecas nada envidia a las fantasías elaboradas por Georges Méliès.

El tránsito de la industria hacia estándares más complejos transformó a la cinta en un ejercicio anecdótico, sobreviviendo a la fecha tan sólo una copia incompleta en el British Film Institute. De ella se extrae el metraje incluido como extra en algunos DVDs editados por la BBC y presentado a continuación: un trabajo de artesanía deslavado para el ojo contemporáneo, pero ambicioso e imaginativo en esos años experimentales. Bravo por las osadías.

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Wednesday, March 04, 2009

BIG RUDE JAKE: Queer for Cat

Perfume de trasnoche devorando las horas entre hotel y hotel.

Un rumor de tacones en el pasillo. Alcohol, cintas porno y pases de swing con aroma a tabaco.

Los palabras se quedan en la boca a media historia, cuando la fiesta no hace más que empezar...


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Tuesday, February 24, 2009

THE BEATLES y el rumor hecho negocio

La polémica se instala entre los fans de The Beatles, luego que diversos sitios en internet publicaran el pasado fin de semana una supuesta versión desconocida del clásico Revolution #1.
Con más de 30 mil visitas a la fecha en Youtube, el registro - bautizado como Revolution #1, Toma 20 - pertenecería a las sesiones del célebre White Album (1968), proclamando en el texto adjunto que “esta sorprendente versión de 11 minutos de Revolution ha salido a la superficie hace pocos días. Es absolutamente sorprendente y constituye un puente entre Revolution #1 y #9".

No obstante, la grabación ya era conocida por algunos seguidores gracias a Revolution… Take Your Knickers Off!!, un disco doble con rarezas del grupo editado en Europa y donde se incluye como corte inaugural. Tampoco han tardado las voces exigiendo verificar su autenticidad, pues hasta ahora sólo se conocían tres versiones del tema: la eléctrica lanzada como single en 1967, la acústica incluida en The White Album (1968) y la experimental Revolution 9, que mezcla varias canciones del conjunto.

A nivel musical, la pista revela una estructura similar a la ya presentada en Revolution 1, añadiendo una extensión cercana a los 11 minutos plena en efectos vocales, trucos de estudio y un reiterativo coro de George Harrison. Los primeros segundos ofrecen una breve charla del cuarteto, donde un comentario de John Lennon (“Quítate los calzones”) precede a los primeros acordes.

Hasta ahora ninguno de los Beatles sobrevivientes se ha pronunciado sobre la grabación. Con todo, ya son muchos los fanáticos y especialistas que llaman a cuestionar la autenticidad de esta pista, tildándola de broma pesada ¿Hallazgo genuino o falsificación digital? Por ahora sólo resta escuchar y decidir según cada quien en http://www.youtube.com/watch?v=pw8vFFanKyE