Un rasgo inequívoco en la televisión de antaño era su escaso filtro en la programación navideña. Intercalando misas y animaciones, las tardes infantiles desplegaron una colección nostálgica que brilla en las sublimes Rudolph y Frosty... mientras arroja una extraña luz sobre ciertos pastiches que elude la memoria como este Santa Claus y su extraña aventura en el Planeta Rojo.
Santa Claus Conquers the Martians (1964), filmada por Nicholas Webster y quizá el producto más delirante que arrojó las fiestas. Título obligado entre las peores cintas jamás realizadas, su premisa aúna la ingenuidad lúdica y el kitsch catódico de entonces en una fábula bizarra
Una extraña apatía parece afectar a los niños del planeta Marte. Sentados frente al videóscopo, pasan las horas mirando programas terrestres ante la preocupación de sus padres y del propio líder Kimar (King Martian), quien descubre a sus hijos (Bomar y Girmar) bajo el mismo trance. Siguiendo el consejo de su esposa, Kimar reúne a su séquito y viaja a buscar consejo con Chochem El Antiguo.
Chochem le revela que – si bien en Marte es pleno Septubre - la Tierra ya respira aires navideños y esto influye en el comportamiento de los niños marcianos, sobrecargados de estudios y con poco tiempo para jugar. Como los marcianitos necesitan divertirse, sugiere que Marte necesita su propio Santa Claus… a lo cual Kimar responde con una expedición hacia el Tercer Planeta para capturar a Papá Noel.
Durante el viaje, los marcianos descubren sorprendidos la existencia de numerosos Santa, muchos instalados en las esquinas a tocar campanas. Con esta preocupación, aterrizan junto a un pequeño lago donde dos niños Billy y Betty – les aclaran que aquellos son sólo sus ayudantes, pues el auténtico vive en el Polo Norte; ambos pequeños son capturados, a fin de evitar que acudan a las autoridades.
Ya en la nave alienígena, Billy y Betty burlan la vigilancia del torpe Dropo e intentan escapar en cuanto llegan al Polo Norte, pero tras toparse con un oso polar no tardan en ser capturados por el robot Torr. Poco después, el mismo androide lidera el asalto al taller de Santa, congelando a los duendes y logrando su objetivo antes de que la señora Claus alerte a los medios de comunicación, Las Naciones Unidas e incluso el Programa Espacial estadounidense…
Una vez en Marte, Santa y los niños levantan una fábrica para regalar juguetes y así enseñar al planeta el significado de la Navidad. Sin embargo, marcianos rebeldes liderados por Voldar sabotean la fábrica, alterando las máquinas para arruinar su producción; en tanto, Dropo (cuyo actuar se ha vuelto extraño desde que llega Papá Noel) roba un traje a Santa y comienza a imitarlo hasta que Voldar lo confunde con el verdadero Santa Claus (¡!) y lo rapta.
Finalmente - y tras enterarse de lo ocurrido con su fábrica -, Santa ve a Dropo actuar como él y le propone ser el Papá Noel de Marte; una propuesta avalada por Kimar quien ordena enviar a Santa Claus junto a los niños de regreso a la Tierra… a tiempo para Navidad.
Estrenada el 14 de noviembre de 1964, Santa Claus Conquers the Martians es un insólito cóctel argumental que resiste cualquier análisis. Desde el paupérrimo disfraz de oso polar hasta las secuencias militares robadas al filme Dr. Strangelove, sus 86 minutos son un bizarro festín coronado por el debut cinematográfico de Pia Zadora, reina freak del star system ochentero que ya proyectaba su carrera en el rol de la pequeña Girmar; tan horrible y fascinante como presenciar un choque automovilístico, su traspaso al dominio público invita a encontrarlo sin buscar demasiado en la web... si se está interesado, claro está.
