Superado el prejuicio de la culpa, el Día de los Santos Inocentes posterga sus raíces hagiográficas para festinar con los distraídos y responder al April Fools anglosajón. Cuando el reloj marque la medianoche, el desquite del 28 caerá sobre los más ingenuos, víctimas inermes del humor a destajo que auspiciará la prensa, las redes sociales y hasta sus amigos más cercanos.
Una excusa amigable para tomarse menos en serio, rescatando lo bueno de un ciclo que termina y avistando las nuevas experiencias por conocer. No está mal reír un rato... además se le da un respiro al viejo Herodes, gran gobernante histórico vilipendiado por siglos de tradición.
Por mi parte, bajo el telón de este año agradeciendo a quienes pasaron y dejaron sus opiniones, reflexiones y comentarios. Aprecio su intento de arrojar luz sobre los temas ofrecidos, esperando haber despertado algún interés.
Baje el telón, entonces. Feliz Año Nuevo para ustedes y no sean incautos.
Mientras celebran la Nochebuena, dos jóvenes ardillas preguntan a su abuelo qué son esos “hombres” mencionados en el villancico Paz en la Tierra (a los hombres de buena voluntad). Éste les relata entonces la historia de los humanos, una raza desaparecida hace mucho:
“No, no hay más hombres. Pero según recuerdo a esos bichos, parecían monstruos. Llevaban esas grandes ollas de metal en la cabeza (cascos), caminaban sobre sus patas traseras y portaban terribles hierros con cuchillos en las puntas que disparaban (bayonetas); sus ojos brillaban y tenían grandes trompas que se enrollaban en sus estómagos (máscaras anti gas)”...
La vieja ardilla añade que los hombres se enfrascaban en guerras interminables por motivos absurdos, las cuales no terminaron hasta que los dos últimos ejemplares se mataron el uno al otro. Fue cuando los animales abandonaron sus escondites y descubrieron un viejo libro entre las ruinas de una iglesia (cuya tapa reza The Book of Human’s Rules); inspirados en su mensaje, reconstruyen la sociedad privilegiando la paz y la no violencia, reciclando los pertrechos bélicos para sus moradas.
Recogiendo su experiencia junto a Walt Disney entre 1921 y 1926, el animador Hugh Harman se atreve en 1939 con esta impresionante parábola de un mundo post-apocalíptico poblado por animales. Cofundador del estudio Warner (donde traza las primeras Looney Tunes y Merry Melodies), compensa su escasa habilidad al dibujo con una hábil dirección artística, obteniendo siete nominaciones al Oscar que parten con The Calico Dragon (1935) y el clásico Old Mill Pond (1936).
El proyecto es visto con reparos, luego que un largometraje de Bob Clampett sobre el paladín John Carter fuera rechazado por Warner Brothers y Metro-Goldwin-Mayer en 1936. A los directivos no les gustan las historias 'serias' rodadas en rotoscopio, como admitió Harman a un periodista en 1973:"Ellos intentaron detenerme paraque no la realizara, pues les parecía demasiado grave (...) Nuestro error fue hacerla en un sólo rollo, en lugar de tres o cinco”.
Pero Harman se niega a ceder y reúne en su equipo al talentoso Mel Blanc quien aporta con sus voces el trabajo de Fred Quimby en producción y Scott Bradley en la música, ambos no acreditados y reconocidos posteriormente por su trabajo en Tom & Jerry. Los ejecutivos de la Metro-Goldwyn-Mayer reconocen su potencial y acuerdan promocionarlo de forma especial.
Estrenada el 9 Diciembre 1939, la caricatura obtiene el reconocimiento del público y una nominación a la Academia ese mismo año por Mejor Historia Corta. Superada en la elección por El Patito Feo de Disney, logra su desquite al ser la primera animación en recibir la Medalla del entonces prestigioso Parents Magazine.
Dieciséis años después, los productores William Hanna y Joseph Barbera aprovechan las imágenes anamórficas del Cinemascope para ofrecen su revisión de la historia, rebautizándola Good Will to Men (1955). Los fantasmas de la Segunda Guerra Mundial asoman en las sofisticadas armas que presenta (bazookas, lanzallamas), junto a un desenlace nuclear menos poético que el original, mas igual de siniestro.
Otros cambios incluyen la renovación de los protagonistas (ahora un coro de ratones) y alusiones cristianas menos difusas, donde el libro encontrado entre ruinas se explicita como La Biblia. También nominado al Oscar por Mejor Corto Animado, este remake de Hanna Barbera representa además su primera y última animación One-Shoot desde War Dogs (1943).
Harman fallece en noviembre de 1982 y el New York Times saluda en su obituario a Peace on Earth como la única caricatura nominada al Premio Nobel de la Paz. Si bien no existen datos que respalden tal afirmación, la leyenda es confirmada hasta hoy por el presentador de Cartoon Alley (TCM) Ben Mankiewicz, quien la considera el primer corto animado adulto lanzado por los grandes estudios.
En 1994, profesionales y estudiosos de la caricatura eligen a Peace on Earth como una de las 50 Caricaturas Más Grandes de Todos Los Tiempos. Justo reconocimiento esta hermosa fábula pacifista que, setenta años después, sigue llamando a la reflexión. Felicidades a todos.
Ostentando una identidad espontánea, la historieta argentina sufre tenaz el prejuicio de arte menor que la excluye de los espacios destinados al conocimiento y el arte. Su versatilidad es ignorada a conciencia, así como la enorme penetración en la conciencia social que heredó de la ilustración satírica y que alcanza su edad Dorada en los tumultuosos años '40-'60.
No obstante, es en el filón aventurero donde se gesta una auténtica revolución con historias comprometidas y de alto contenido humano. Inspiradas en el legado de Héctor Germán Oesterheld, las nuevas visiones aúnan calidad y ventas para generar una anhelada historieta de autor, contando una legión de nombres entre los que refulge el del maestro Ricardo Villagrán.
Nacido en Corrientes hacia 1938, a sus cortos cuatro años ya muestra un precoz interés por la ilustración que años después le permite repartir su tiempo entre el colegio y la Escuela Nacional de Bellas Artes en Buenos Aires. Siendo aún un estudiante, comienza a recibir encargos de diversas empresas publicitarias e imprentas, los que se extienden a trabajos freelance cuando es llamado al Servicio Militar.
Así, no es hasta 1969 cuando inicia su etapa más prolífica en las historietas, ilustrando portadas y cuentos para las editoriales locales Columba, Codex, la española Guisa, Eura de Italia y la inglesa Fleetway. Al año siguiente es elegido Vicepresidente de la Asociación de Dibujantes, mientras cofunda la Asociación de Dibujantes Argentinos y conoce al guionista Robin Wood, un narrador nato cuya inabarcable producción encabeza el mítico Nippur de Lagash.
Creado por Wood y el dibujante Lucho Olivera, Nippur de Lagash es una de las series más aclamadas, recordadas e imprescindibles en la historieta argentina. Las peripecias del enigmático vagabundo en la antigua Sumeria regalan páginas apasionantes entre 1967 y 1998, con Villagrán aportando al mito mediante audaces episodios a color desde 1972.
Para 1974, la creciente demanda laboral lo lleva a crear el estudio Nippur Cuatro junto a sus hermanos Enrique y Carlos. El nuevo taller cobija hasta 20 dibujantes en su época de esplendor; todas jóvenes promesas que se nutren de esa experiencia y oficio que tan bien luce en las series Mark (1976) y Or-Grund (1977).
Sin embargo, nuevas fronteras quedan por alcanzar y en 1982 extiende sus colaboraciones al exigente mercado estadounidense. DC Comics (Atari Force, Legends of the Dark Knight, Green Lantern), Marvel (Savage Sword of Conan, Strange Tales), Archie Comics y Dark Horse redescubren su trazo vigoroso a nuevos lectores, paseando sus viñetas en las prestigiosas convenciones de New York, San Diego, Chicago, Filadelfia y Detroit.
Es precisamente en una convención de 1983 donde conoce al guionista Chuck Dixon, quien le invita a entintar su historieta Evangeline para el sello First Comics. Esto le permite introducir en el mercado USA a otros argentinos como Jorge Zaffino, iniciando además una colaboración con la ilustradora Judith Hunt desde 1984 e incluye integrar brevemente sus Off the Wall Studios de Pennsylvania.
Cuando Hunt renuncia a los cómics en 1987 (más interesada en potenciar su carrera de ilustradora infantil), Villagrán toma contacto con el caricaturista Mike Manley (Jugde Parker) y prosigue su andadura en las grandes editoriales. También retoma el viejo amor por la pintura, exponiendo en connotadas galerías hasta alcanzar reconocimiento con su aclamada muestra en el Museo del Prado.
Actualmente sigue presente en el panorama USA, fichado por DC para renovar al clásico justiciero Aquaman. Otra suma a un catálogo que la novel editorial Napoleones Sin Batallas tributa en el espléndido sketchbook estrenado el 2010 y donde reúne por gracia de su pincel a Nippur, Mark, John Carter, Conan y otros señores de la aventura; una inspiración para generaciones, el arte de Ricardo Villagrán es una clase magistral sobre creatividad en libertad.
1955: Tras conseguir un moderado éxito con el single Cry, Cry Cry / Hey, Porter el novel guitarrista Johnny Cash y sus Tennessee Two ofrecen una serie de conciertos en Arkansas, Mississippi y Tennessee, compartiendo el escenario con otros nombres emergentes de la disquera Sun Records como Elvis Presley o Carl Perkins. Animado por las 100.000 copias vendidas, Cash vuelve al estudio el 30 de Julio para registrar un nuevo sencillo, el cual ascendería hasta convertirse en el primer clásico de su hoy colosal discografía: Folsom Prison Blues.
Inspirada en las duras condiciones penales retratadas por la cinta Inside The Walls Of Folsom Prison – que el músico descubre mientras realiza su servicio militar en Alemania hacia 1952 -, la canción entrelaza dos elementos comunes a las futuras letras de Cash, como son los trenes y las cárceles: Escuchando el silbato del ferrocarril, los presos recuerdan sus crímenes e imaginan una vida más allá de esos muros que los confinan a la soledad; un retrato melancólico de la mitología urbana que se alza en la postguerra.
Menos meritoria –aunque igualmente efectiva – resulta en lo musical, dadas sus evidentes deudas con la composición de Gordon Jenkins Cresent City Blues (1953). Cash reproduce incluso algunos versos sin reconocer a Jenkis en los créditos, asunto que finalmente se zanja en 1968.
Lanzado el 15 de Diciembre de 1955, el corte alcanza el cuarto lugar en las listas de música country y le permite abandonar su trabajo como vendedor para dedicarse en pleno a su carrera musical; una decisión también respaldada por la plaza que obtiene en el show radiofónico Louisiana Hayride.
Well I know I had it coming, I know I can't be free...
Ironías del destino, los siguientes años le acercan aún más al mundo carcelario luego que varios conflictos con la ley que terminaran con su arresto en El Paso (Texas), tras esconder anfetaminas en el estuche de su guitarra. Ayudado por su amiga – y luego esposa – June Carter, Johnny Cash recobra la senda para rematar la década con un inusual disco en vivo.
At Folsom Prison registra el concierto de Cash y su grupo en la prisión estatal de Folsom (California), logrando un suceso nacional al estrenarse en 1968. Presentando a June Carter y Carl Perkins - fichado como guitarrista para ayudarlo económicamente -, el álbum ofrece memorables pasajes donde destaca Greystone Chapel, escrita por el recluso Glen Sherley e incluida por Johnny a último momento; mientras varias canciones se editaron para encajar en el vinilo y debieron añadirse gritos, pues los convictos atendieron el recital con silencioso respeto.
Constantemente reeditado con material perdido, el disco fue uno de los 50 escogidos por la Librería del congreso de Estados Unidos para integrar su registro nacional el 2003. Un documento honesto que revela la mejor faceta del trovador errante.
"Este concierto está siendo grabado para hacer un álbum en Columbia Records y no pueden decir infiernos o mierda ni nada por el estilo”.