
Las respuestas se insinúan en Education for Death (The Making of the Nazi) un oscuro cortometraje que estrena Walt Disney el 15 de enero de 1943. Dirigida por Clyde Geronimi y animada por Ward Kimball, la historia sigue los pasos del pequeño Hans desde su nacimiento, cuando los padres confirman ante un supremo juez su sangre aria y que el nombre elegido no está en la lista prohibida por el Reich.
Hans crece oyendo cuentos distorsionados, donde un caballeresco Adolf Hitler rescata a una obesa valquiria (Alemania) de la perversa bruja que encarna la democracia. Su admiración por el Fuhrer va estimulándose, pero al caer enfermo su madre reza por él temiendo que, de no sanar, las autoridades ordenen su muerte.
Ya recuperado, Hans asiste a clases junto a niños que homenajean los retratos de Hitler, Hermann Göering y Joseph Goebbels. El profesor les explica una fábula sobre una liebre cazada por un zorro y el derecho de éste a matarla; mas la compasión de Hans por el animalito le vale un castigo mientras sus compañeros afirman que "el mundo pertenece al más fuerte” y “El cobarde merece morir".
Pronto toma parte en las quemas de libros, reemplazando la Biblia con Mein Kampf y el crucifijo por la espada. "Marchando y saludando” entra a la adolescencia, sin otra voluntad que la del Reich y enfilando hacia una guerra en la que sólo le aguarda una lápida marcada por la suástica. “Ahora su educación está completa - sentencia el narrador -, su educación… para la muerte”.
Cuando las Ideas Arden

Bastante amarga para el catálogo Disney promedio, Education for Death adapta con ciertas licencias el relato homónimo de Gregor Ziemer, educador y articulista judío-americano cuya estadía en Alemania entre 1928 y 1939 le deja una fuerte impresión sobre el adoctrinamiento Nazi.
Guiados por el soldado Franzen, un grupo de jóvenes se interna en el bosque para instruirse en la obligación de preservar la pureza racial, simbolizando su compromiso en una quema ritual de libros: La Biblia, el Talmud, el Corán, el Tratado de Versalles, las obras de Shakespeare y una biografía de Josef Stalin son escupidos y arrojados al fuego, representando el destino de quienes piensan distinto mientras el grupo entona los himnos Deutschlandlied y Horst Wessel.
¿Cómo llega Disney a rodar este texto? La respuesta implica números rojos, luego que el estudio gastara cuatro veces su presupuesto en la experimental Fantasía (1940) y la viera naufragar en taquilla. Bordeando la bancarrota y con una inminente huelga de empleados, el oferta del gobierno estadounidense para realizar 32 cortos propagandistas a US$ 4.500 c/u abre una rápida salida que refresca las arcas y da trabajo al personal.
Y aunque no es un traspaso riguroso, tampoco ofrece concesiones: Frente al salón escolar, Franzen proclama el derecho natural del zorro sobre el débil conejo; valores que Hans no comparte y le acarrean el castigo. La hoguera también renueva los títulos, con obras de Milton, Spinoza, Einstein, Voltaire, Mann y hasta la marcha nupcial escrita por Mendelssohn (en alusión a las leyes raciales del Reich). Todo enmarcado por diálogos en alemán, sin subtítulos ni traducción directa del narrador Art Smith.
La derrota del Eje resta sentido a este material, terminando archivado para futuras consultas. Kimball y Geromini siguen colaborando en trabajos como The Legend of Sleepy Hollow (1947) o Alice in Wonderland (1951). Y mientras el primero acierta ilustrando el musical Three Caballeros (1944), Geromini alcanza un estatus de culto al dirigir episodios para Spider-Man (The Witching Hour) hacia 1967.
Hoy retirada de la televisión abierta, Education for Death se edita junto a otros cortos propagandistas en el DVD Walt Disney Treasures: On the Front Lines (2004). Tampoco faltan copias en internet, penúltimo refugio contra la corrección política y que hoy invita a revisar con distancia las muestras de un fanatismo que degenera sin distinguir origen.
* Mis agradecimientos a Maneko-Cat por sugerir esta interesante animación.
2 comentarios:
Para servirle, estimado.
Apenas termine con los subtítulos, te envío los cortos del Private Snafu, que más que entretener, eran para mostrarle a los soldados lo que NO debían hacer durante tiempos de guerra.
Mil gracias, amigo.
Publicar un comentario