
El 12 de agosto de 1985, el vuelo 123 de Japan Airlines viaja desde Tokyo a Osaka cuando pierde una sección de la cola y cae en espiral durante treinta minutos. Resignados a su suerte, muchos pasajeros aguardan el desastre escribiendo cartas para sus familiares, hasta que el 747 se estrella contra una montaña matando a 520 de sus 524 ocupantes.
Entre las víctimas se cuenta a Kyū Sakamoto, estrella de la canción nipona que dos décadas atrás conquistara el mundo con un single honesto y mal traducido. Muerto a sus vigentes 43 años, su deceso en la peor tragedia aérea del país cierra el círculo a una carrera artística que - desde sus modestos orígenes - terminó por abrir impensados espacios al Pop oriental.
Nacido como Hisahi Oshima en diciembre de 1941, Kyū recibe su apelativo del kanji que reinterpreta su nombre (九) y es el menor entre los hijos de un humilde matrimonio empleado en un restaurante de Kawasaki. Desde pequeño acusa su interés por el canto, integrando en la secundaria el grupo vocal Drifters y presentándose en diversos clubes de jazz hasta firmar con Toshiba Records en 1959.
Su carisma y talento hacen de Kyū-chan un promisorio solista, bonos que confirma en 1961 al grabar el sencillo Ue o Muite Aruko (Miro Hacia arriba Mientras Camino). Escalando con rapidez en las listas japonesas, Sakamoto no sospecha que su exitoso disco alcanzará cuotas mundiales dos años después bajo un nuevo nombre: Sukiyaki.
La Sombra de las Estrellas

Escrita por Rokusuke Ei - tras su ruptura con la actriz Meiko Nakamura -, la canción evoca la soledad y la tristeza que lo acompaña en cada estación del año, donde la felicidad antes compartida ahora se esconde. Añadiendo la partitura de Hachidai Nakamura, su belleza melódica y fraseo vocal capturaron fácilmente a occidente, aún sin comprender su fuerte intención lírica.
¿Por qué entonces Sukiyaki? Aunque la explicación más obvia apunte al desinterés cultural y la necesidad de un título menos complejo, quien la renombra es el presidente de Pyle Records Louis Benjamin, tras escuchar la canción durante un viaje a Tokio en 1963. El ejecutivo y compra los derechos para editarla en Inglaterra, no sin antes renombrarla como su plato local favorito (ternera y vegetales cocidos con agua y salsa).
Capitol Records la compra para distribución en los Estados Unidos e ingresa al Billboard contra todo pronóstico, alcanzando el Primer Lugar el 15 de junio de 1963 luego de desplazar a Leslie Gore y su éxito It's My Party. Con tres semanas al tope y 13 millones de copias vendidas en el mundo, el tema se mantiene hasta hoy como el mayor hit internacional logrado por un cantante japonés.
Sakamoto reingresa a los charts en agosto con el corte Shina no Yoru (Noches de China), alcanzando el puesto 58 mientras recorre los mejores escenarios de la isla. Muy comprometido con las personas discapacitadas, su canción Ashita Ga Aru Su (Siempre Hay un Mañana) fue el himno de los II Juegos Paralímpicos que celebra Tokio hacia 1964, seguido por lustros de álbumes, películas y apariciones televisivas.
Palabras Finales
Muerto trágicamente en el accidente del Japan Airlines, el artista también escribe una nota de despedida a su esposa Yukiko Kashiwagi.
Las implicancias del deceso impactan al mundo, que recuerda al cantante en homenajes varios (incluyendo al asteroide 6980 Kyusakamoto) y en la centena de versiones para Ue o Muite Aruko realizadas por músicos tan diversos como Selena, The Ventures o Los Panchos.
Un legado que pervive hasta hoy en las jóvenes generaciones que visitan el Kyu Sakamoto Memorial Hall de Hokkaido o escuchan el cover de su Miagete Goran Yoru no Hoshi Wo para la popular japoanimación Twin Spica; aplausos póstumos para una voz que se hizo inmortal.
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