
Un capítulo aparte merece Planet of the Titans, primer largometraje inspirado en la serie y el intento más serio por reorientarla a la ficción dura de los años 70. Alentada por el equipo original, su desarrollo involucraría dispares visiones que pudieron crear un producto ambicioso (visionario, tal vez) y acabaron minando su enorme potencial.
La Frontera Final

Alineada tras la clásica misión de cinco años, la historia presenta al USS Enterprise en camino a socorrer a la averiada astronave Da Vinci. Pero el rescate llega tarde y la Da Vinci se esfuma dejando atrás unos pocos sobrevivientes, mientras el capitán James T. Kirk sufre un shock electroquímico manejando un transporte y yerra su trayecto, desapareciendo; aunque el comandante Spock sospecha que ha caído en un gigantesco cuerpo invisible, al no hallar ningún rastro de Kirk ordena pesaroso dejar el cuadrante.
Tres años después, el capitán Gregory Westlake dirige un reacondicionado Enterprise para investigar la aparición de un misterioso planeta, el cual se arrastra hacia un agujero negro y podría ser el hogar de los Titanes, mundo científico cuyos secretos persiguen la Federación y el Imperio Klingon. Spock es reclutado durante el viaje, tras permanecer alejado un tiempo de Starfleet y descubrir mediante una prueba vulcana que su destino le espera en esa misión.
Arribando a las mismas coordenadas donde Kirk desapareció, la nave descubre un planeta parcialmente visible que los atrapa en su campo de fuerza y obliga a liberar la sección del platillo, que se precipita a la superficie. Allí la tripulación encuentra un inhóspito hábitat de ciudades talladas en roca y al extraviado James Kirk, junto a una peligrosa raza apodada los Cygnans que claman haber eliminado a los Titanes.
El equipo elude a los Cygnans y logra que el platillo se acople a la nave, siendo ahora guiados por Kirk en un escape hacia el mismo agujero negro. La arriesgada maniobra destruye a los Cygnans, pero también los regresa a los albores de la Tierra hasta orbitar un mundo prehistórico, enseñando a sus habitantes el uso del fuego y revelándose como los verdaderos Titanes.
Curso de Colisión

Con un presupuesto inicial de US$ 7.5 millones, Planet of the Titans dispone su rodaje en Inglaterra al tiempo que se ficha a Jerry Isenberg como productor ejecutivo. La dirección se entrega a Philip Kaufman, por entonces ecléctico cineasta que sorprendería años más tarde en cintas de culto como La Insoportable Levedad del Ser (1988) o Henry & June (1990).
Una de las primeras decisiones fue renovar la imagen del USS Enterprise, labor encomendada al veterano diseñador Ken Adam. Rindiendo su dilatada experiencia en la franquicia de James Bond (entre 1962 y 1979), Adam traza un nuevo concepto donde el área de ingeniería reemplaza su tradicional forma cilíndrica por el aplanado triángulo que registra el arte conceptual del excelente Ralph McQuarrie (Star Wars).
En tareas de guión, los británicos Chris Bryant y Allan Scott esbozan unas quince o veinte páginas que Paramount aprueba el 1 de marzo de 1977. Sin embargo, los desencuentros encontrados entre Kaufman y Roddenberry sobre el rumbo a seguir provocan su amistosa renuncia al mes siguiente, asumiendo Kaufman una reescritura que enfoca en la naturaleza de Spock y temas orientados al cine adulto, destacando la incorporación del actor japonés Toshiro Mifune.
Entrevistas ulteriores revelan su intención de elaborar una sci-fi adulta y menos arraigada a la franquicia, pero Kaufman abandona el script y Paramount aplaza las charlas el 8 de mayo, a dos meses de estrenarse Star Wars y cuando el presupuesto ya ascendía a 10 millones. Finalmente, los ejecutivos descartan la película en favor del proyecto televisivo Star Trek: Phase II, que a su vez deriva en Star Trek: The Motion Picture.
No obstante, el trabajo de pre-producción acaba sumándose a Star Trek III: The Search for Spock (1984) y posteriormente en The Next Generation, con varias maquetas integrando la batalla de Wolf 359 (The Best of Both Worlds) y recreando al Enterprise que diseña Adam como la astronave B-24-CLN del episodio Unification. Favorita entre los inéditos proyectos Trek, Planet of the Titans se incorpora a la infinita colección de aventuras nunca escritas… allí donde nadie ha llegado jamás.

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