sábado, julio 30, 2011

ELSEWORLDS: Un Imaginario de Tornasol


Amados y denostados con igual fervor, los Elseworlds de DC Comics son un capítulo obligado para abordar la industria de superhéroes en los años 90. Desde el inicial Gotham by Gaslight publicado en 1989, el sello que distingue a las historias fuera del canon inunda el mercado con títulos sugerentes e historias que llamaban a descubrir nuevos ángulos con rostros familiares…

Propuesta que no es extraña al género, como evidencian las historias imaginarias de Batman y Superman en los años 50 (tan amadas por Grant Morrison) o la colección What If que edita Marvel con cierta regularidad desde 1977. Pero si la aparición de Whatever Happened to the Man of Tomorrow? y The Dark Knight Returns en 1986 avista grandes prospectos, las miradas que pudieran aventurar desde tal plataforma escritores como Alan Moore, Frank Miller y otros acaban devorándose la cola entre planteos ridículos y números de relleno, donde los anuales DC de 1994 abundan en tristes ejemplos.

El inesperado éxito de la miniserie Kingdom Come (1996) lleva a moldear el polémico concepto del “hipertiempo”, donde los Elseworlds serían dimensiones que retratan las consecuencias a posibles giros en la continuidad. Obviando esta explicación meramente comercial, la cantera ofrece un puñado de títulos certeros entre los que destaca la siguiente decena:

BATMAN - HOLY TERROR (1991): Sólido guión del escritor televisivo Alan Brennert para una historia cautivante. Luego que el Lord Protector Oliver Cromwell sobreviviera a la malaria en 1658, su puritano gobierno de Inglaterra propicia la creación de unos Estados Unidos fuertemente teocráticos, donde el sacerdote Bruce Wayne asume la capucha tras descubrir que el asesinato de sus padres fue ordenado por el mismo poder cuya palabra difunde. Una obra magistral, con diálogos acertados y brillantes reinterpretaciones para varios rostros familiares (bien servidos por los efectivos lápices de un inusualmente afinado Norm Breyfogle). Considerado por muchos el mejor Elseworld, despunta entre lo más granado del Hombre Murciélago.


BATMAN – THE DEVIL'S WORKSHOP (1993): La siempre efectiva colaboración entre Howard Chaykin y John Francis Moore repite para abordar la misteriosa desaparición de niños en la Gotham de 1907, suceso que reúne los pasos del murciélago (aquí un joven dandy de aspiraciones políticas) con el legendario Harry Houdini. Recreando la época Eduardiana a la perfección, los afamados guionistas componen un relato intrigante que no pierde en ritmo y ofrece además logrados pasajes sobre el legendario mago y escapista. Mención aparte para Mark Chiarello, quien tardó más de dos años en terminar las fascinantes acuarelas que ilustran un trabajo cuidadoso, detallista y a todas luces excelente.


THE GOLDEN AGE (1994): Terminada la Segunda Guerra Mundial, los antiguos héroes de la Justice Society y el All-Star Squadron encaran los años ’50 inmersos en sus identidades civiles, salvando dilemas personales mientras cierto enmascarado reconvertido en senador anuncia un superhumano definitivo que exterminará el comunismo. James Robinson retrata con crudeza y realismo a la vieja guardia justiciera, glorias pasadas en una década entregada a miedos que alimentó el populismo y la paranoia; añádase la esmerada composición retro del dibujante Paul Smith (junto a los colores de Richard Ory) para obtener la mejor historia escrita sobre la llamada Edad Dorada.


KINGDOM COME (1996): Preocupado por el rumbo tomado por ciertos personajes noventeros (particularmente los de Image Comics), el guionista y fanboy Mark Waid registra la crónica de una violenta generación superpoderosa que reemplaza a sus idealistas antecesores. El conflicto intergeneracional no tarda en caer, desatando consecuencias apocalípticas que atestigua el ministro religioso Norman McCay en un viaje hacia el fin de la Edad Heroica; conocidos son los alcances de esta miniserie, que recoge mucho del proyecto Twilight of the Superheroes presentado sin éxito por Alan Moore a DC en 1987 para ofrecer el mejor guión de Waid y un reverenciado arte de Alex Ross, algo menos preciso que en Marvels.


JLA - THE NAIL (1998): ¿Y si Superman jamás se hubiese unido a la Justice League? Partiendo de un trivial pinchazo sufrido por la camioneta de los Kent, la continuidad DC tomará rumbos muy distintos a los conocidos, como expone Alan Davis en esta exitosa miniserie. Asistido por el entintado de Mark Farmer, el autor expone la premisa del “Mundo sin Superman” con sus repercusiones en el frágil balance del grupo y la reacción social ante los metahumanos; y aunque la historia exagera la cuota, también funciona por su aproximación honesta, detallismo gráfico (un acertado Davis se cobra los plagios de Brian Hitch) y gran cariño hacia esa Silver Age que evoca en incontables guiños. Lograda.


LETITIA LERNER – SUPERMAN’S BABYSITTER (1999): Originalmente incluido en el Elseworlds 80 Page Giant, el divertido relato que firman Elizabeth Glass y David Gaddis terminó autocensurado por Paul Levitz ante ciertas escenas “políticamente incorrectas” que podrían acarrear problemas legales. Sin embargo, las 1.500 copias distribuidas en Inglaterra antes de detener la impresión rescatan un magnífico gag que Kyle Baker ilustra en la mejor tradición cartoon, con las desventuras de la adolescente Letitia para cuidar al bebé en la noche libre de los Kent. Ingenioso, hilarante viñeta a viñeta y un excelente ejemplo de lo que puede brindar la libertad creativa cuando no se teme innovar.


SUPERMAN/BATMAN - WORLD'S FUNNEST (2000): Título engañoso para una historia delirante, con los inoportunos Bat-Mite y Sr. Mxyzptlk cazándose uno al otro entre las dimensiones más populares del Universo DC. Gran trabajo del siempre genial Evan Dorkin (Milk and Cheese), que parodia a destajo los mayores eventos de la continuidad DC gracias a las acertadas ilustraciones de Mike Allred, Brian Bolland, Frank Cho, Dave Gibbons, Jaime Hernandez, Alex Ross, Ty Templeton, Sheldon Moldoff y Bruce Timm, entre otros. Risas garantizadas de principio a fin, sobre todo para los fans más analíticos – y menos graves - que gozarán el inesperado repaso a las vacas sagradas de la compañía.


BATMAN – THE DOOM THAT CAME TO GOTHAM (2000): Siglos atrás, los fundadores de Gotham pactaron con el abismal Yib-Nogeroth la prosperidad de su ciudad y la inmortalidad para sí mismos. La criatura vuelve a cobrar su parte en 1920, justo cuando el aventurero Bruce Wayne regresa a la urbe tras décadas de recorrer el mundo. Pulp y Horror Cósmico matizados por Mike Mignola, quien retoma sus homenajes al legado del escritor H.P. Lovecraft trasladándolo a una Gotham barroquísima (cortesía de Troy Nixey) y plena en alusiones a su fuente literaria (El viaje a la Antártica de Oswald Cobblepot; el árabe loco Ra’s al Ghul y su afección por los libros malditos…). Aventura macabra con aire a folletín.


GREEN LANTERN - 1001 EMERALD NIGHTS (2001): Jugando con la obviedad a niveles tolerables, el guionista Terry LaBan se las arregla para trasladar la mitología del Green Lantern Corps al universo literario de las Mil y una Noches, con la hermosa Scheherazade narrándole al príncipe fabulosas historias sobre la lámpara maravillosa, el genio color de jade y su propietario, Jhor Danm. Un merecido tributo a los cuentos que inspiraron al Linterna Verde original, donde el exquisito trazo de la prestigiosa Rebecca Guay ayuda a olvidar los guiños innecesarios y ripios menores para una aventura elegante, muy abordable incluso sin conocer a profundidad la hoy vendedora franquicia esmeralda.


SUPERMAN - RED SON (2003): Guión de Mark Millar y dibujos de Dave Johnson para un trabajo modelo, que supera la premisa facilista (el bebé kryptoniano creciendo en la Unión Soviética de los 50) en una historia que reúne influencias dispersas bajo un prisma inteligente y crítico. Rehuyendo el socorrido panfleto, Red Son proyecta en el personaje la distopia Orwelliana que hegemoniza la igualdad mientras suprime libertades, mismas encarnadas esta vez por un Lex Luthor de frustradas aspiraciones tecnócratas y Batman encarnando el ideal soviético en su faceta más oscura. En suma, una revisión madura al impacto sociopolítico que reside en el primer superhéroe y como ineludible símbolo ideológico.


Diez historias que invitan a revisitar la mitología Pop desde otras miradas. Como siempre, la imaginación es el límite.

1 comentario:

Syrgo de Enefaso dijo...

a conseguirlos