Un hombre que yacía en su lecho de muerte llamó a su lado a su esposa y le dijo:
- Estoy por dejarte para siempre; dame entonces una última prueba de tu afecto y fidelidad. Encontrarás en mi escritorio una vela carmesí, que fue bendecida por el Gran Sacerdote y tiene un peculiar significado místico. Júrame que mientras exista esta vela, tú no te volverás a casar.
La mujer juró y el hombre murió. En el funeral, ella se mantuvo de pie a la cabeza del féretro, sosteniendo una vela carmesí ardiente hasta que esta se consumió por completo.
- Ambrose Bierce
2 comentarios:
bueno, ella cumplió lo prometido... lo que creo que al difunto le falto es decirle que no la prendiera de una si lo que él quería es que su esposa no se volviese a casar sin embargo ella al prenderla cierra ciclos con él, cunmplió con el y termino su promesa al terminarse la vela...
bella reflexion, asi debería de ser lo que se termina como una vela carmesí.
Lo mismo pienso y por eso celebramos el ingenio de la viuda. Un abrazo.
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