viernes, septiembre 30, 2011

JUSTICE LEAGUE DARK 2011: That Old Black Magic...


Por Peter Milligan (Guión), Mikel Janín (Dibujo) y Ulises Arreola (Tintas).

Mis fichas estaban puestas en la Justice League Dark. Por sus personajes, por el sólido guionista, por su aura mística pre-Vertigo… Obviando su estúpido nombre y las elevadas expectativas (comunes a todo el DC Relaunch), retomar los viejos senderos entusiasma al fanático de siempre, ese mismo que – tras alucinar con Swamp Thing – recibe con agrado los esporádicos cameos del Phantom Stranger o aquella breve viñeta donde asome silencioso el Dr. Occult.

Poco se arriesgaba entonces, sobre todo cuando un buen escritor hace innecesario separar aguas entre la continuidad DC y su fracción ocultista. El propio Milligan lo demostró con Dark Knight, Dark City, la mejor historia sobre El Acertijo y cuya base ultraterrena se retomó en el reformado Batman. Restaba esperar, pasar a la siguiente página y…

“This Future Belongs to a Different Power”

La Encantadora ha enloquecido, desatando un caos que supera incluso a la poderosa Justice League. Previendo el arribo de tiempos peligrosos, Madame Xanadu contacta a Shade, El Hombre Cambiante para reunir un grupo de especialistas en lo Oculto (Zatanna Zatara, John Constantine, Deadman y el debutante Mindwarp) que cierren filas junto a ellos, mientras 34 simulacros de June Moone - el alter ego de La Encantadora - aparecen en el mundo... y uno busca a Deadman.

Peter Milligan no ofrece concesiones. Sirviendo una premisa común a los supergrupos (héroes unidos frente a una amenaza incontenible), su guión dedica breves líneas al elenco para enfocar la acción en Shade, personaje al cual redefinió en una extensa etapa aquí aludida por la presencia de Kathy George; suyo es el rol capital de este primer arco, dejando a Madame Xanadu en labores de guía hacia un aspecto del Universo DC que Michael Fleisher, Alan Moore y contados autores han sabido interpretar.

Algunos subrayan que Imaginary Women está poco inspirada y hecha sobre la hora. Pese a existir tal riesgo en los relatos corales, Milligan evita los personajes irrelevantes a la trama inmediata, confirmando además sus créditos en el retrato de una torpe Justice League (Superman, Wonder Woman, Cyborg) y el contundente diálogo entre Batman y Zatanna; secuencias que respalda una veraz aproximación estética.

Los aciertos del equipo artístico son más discutibles. Mikel Janín y Ulises Arreola privilegian la composición más realista que potencie los tramos terroríficos (como la ya famosa escena de la granja). Y aunque logran un detallismo notable, la rigidez de varios encuadres resta naturalidad al conjunto; eso sin mencionar la brillante paleta usada por Arreola, que hace extrañar el mejor desempeño de Tatjana Wood (Unexpected) o  Jamie Grant (Hellblazer) en lides similares.

Pero todos son ripios manejables y su impresión puede variar en el futuro (basta recordar las tempranas críticas a la dupla Stephen Bissette/John Totleben). Las dudas serias apuntan a su enganche entre los nuevos lectores, esos que aplaudieron Shadowpact y hoy señalan en sus reviews no conocer a Shade; Peter Milligan no está por detenerse a explicar, dejando al lector las opciones de investigar un poco… o bien continuar sin hacer preguntas.

Así, la impresión general es positiva. Retomando la tradición sobrenatural en DC, la Justice League oscura es una propuesta certera donde los veteranos hallarán similitudes a la referencial American Gothic, mientras los jóvenes tendrán una lectura amena y hasta una posible favorita… si se dan el trabajo de ahondar en su mitología ¿Quién se atreve?



“Nuestros personajes están cargados de poderes insanos y me interesa ver cómo eso afecta sus vidas ¿Cómo se adaptan? ¿Qué hay de sus seres queridos? ¿Cómo diablos lo llevan?”
-          Peter Milligan

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