Por Peter Milligan (Guión), Mikel
Janín (Dibujo) y Ulises Arreola (Tintas).
Mis fichas estaban puestas en la Justice League Dark. Por sus personajes,
por el sólido guionista, por su aura mística pre-Vertigo… Obviando su estúpido nombre y las elevadas expectativas
(comunes a todo el DC Relaunch), retomar los viejos senderos
entusiasma al fanático de siempre, ese mismo que – tras alucinar con Swamp Thing – recibe con agrado los
esporádicos cameos del Phantom Stranger
o aquella breve viñeta donde asome silencioso el Dr. Occult.
Poco se arriesgaba entonces,
sobre todo cuando un buen escritor hace innecesario separar aguas entre la
continuidad DC y su fracción
ocultista. El propio Milligan lo demostró con Dark Knight, Dark City, la mejor historia sobre El Acertijo y cuya base ultraterrena se
retomó en el reformado Batman. Restaba
esperar, pasar a la siguiente página y…
“This Future Belongs to a
Different Power”
La Encantadora ha enloquecido,
desatando un caos que supera incluso a la poderosa Justice League. Previendo el arribo de tiempos peligrosos, Madame Xanadu contacta a Shade, El Hombre Cambiante para reunir un grupo
de especialistas en lo Oculto (Zatanna Zatara, John Constantine, Deadman y el debutante Mindwarp) que cierren filas junto a
ellos, mientras 34 simulacros de June Moone - el alter ego de La Encantadora - aparecen en el mundo...
y uno busca a Deadman.
Peter Milligan no ofrece
concesiones. Sirviendo una premisa común a los supergrupos (héroes unidos
frente a una amenaza incontenible), su guión dedica breves líneas al elenco
para enfocar la acción en Shade, personaje
al cual redefinió en una extensa etapa aquí aludida por la presencia de Kathy
George; suyo es el rol capital de este primer arco, dejando a Madame Xanadu en labores de guía hacia un aspecto del Universo DC que Michael Fleisher, Alan Moore y contados
autores han sabido interpretar.
Algunos subrayan que Imaginary Women está poco inspirada y
hecha sobre la hora. Pese a existir tal riesgo en los relatos corales, Milligan
evita los personajes irrelevantes a la trama inmediata, confirmando además sus
créditos en el retrato de una torpe Justice
League (Superman, Wonder Woman, Cyborg) y el contundente diálogo entre Batman y Zatanna; secuencias que respalda una veraz aproximación
estética.
Los aciertos del equipo artístico
son más discutibles. Mikel Janín y Ulises Arreola privilegian la composición
más realista que potencie los tramos terroríficos (como la ya famosa escena de
la granja). Y aunque logran un detallismo notable, la rigidez de varios
encuadres resta naturalidad al conjunto; eso sin mencionar la brillante paleta
usada por Arreola, que hace extrañar el mejor desempeño de Tatjana Wood (Unexpected) o Jamie Grant (Hellblazer) en lides similares.
Pero todos son ripios manejables
y su impresión puede variar en el futuro (basta recordar las tempranas críticas
a la dupla Stephen Bissette/John Totleben). Las dudas serias apuntan a su
enganche entre los nuevos lectores, esos que aplaudieron Shadowpact y hoy señalan en sus reviews
no conocer a Shade; Peter Milligan no
está por detenerse a explicar, dejando al lector las opciones de investigar un
poco… o bien continuar sin hacer preguntas.
Así, la impresión general es
positiva. Retomando la tradición sobrenatural en DC, la Justice League oscura
es una propuesta certera donde los veteranos hallarán similitudes a la
referencial American Gothic, mientras
los jóvenes tendrán una lectura amena y hasta una posible favorita… si se dan
el trabajo de ahondar en su mitología ¿Quién se atreve?
“Nuestros personajes están cargados de poderes insanos y me interesa
ver cómo eso afecta sus vidas ¿Cómo se adaptan? ¿Qué hay de sus seres queridos?
¿Cómo diablos lo llevan?”
-
Peter
Milligan



0 comentarios:
Publicar un comentario