martes, septiembre 20, 2011

SUICIDE SQUAD 2011: Suicidio Asistido


Por Adam Glass (Guión), Federico Dallocchio,  Ransom Getty (Dibujos)  y Scott Hanna (Color)

Sorprende la propuesta del renovado Suicide Squad. Sorprende por lo mediocre y descaradamente cliché. Firmada por autores reconocidos y sin obviar los nexos a su pasado, la colección promesa desde los días de John Ostrander pasa del entusiasmo a la decepción con una historia poco sustanciosa y gráficamente sensacionalista que escala en las reviews por sus méritos gráficos.

Y no es un juicio gratuito, considerando el bagaje previo de una serie que inspiró la interacción coral alabada a Gail Simone en Villains United. Malgastándose detalle tras detalle, Kicked in the Teeth tropieza al primer intento y queda en pronóstico reservado frente a otros relanzamientos DC.


“My Faith… It is beign tested”

A ver, cómo empezar… encerrados en una habitación de interrogatorios, los miembros de la Task Force X son torturados por encapuchados que les exigen revelar la naturaleza de su misión. Ratas, choques eléctricos, avispas y hasta el clásico “submarino” se intercalan con flashbacks que van revelando cómo llegaron a esa situación, para luego ofrecer un giro en los acontecimientos a desarrollarse – claro está - en el siguiente número…

Flojo trabajo de Adam Glass, creador junto a Eric Kripke de la celebrada Supernatural y un aficionado al Escuadrón Suicida versión ’87. Menos inspirado que en sus guiones para Marvel (Luke Cage Noir, Deadpool Pulp), su pregonado intento de dar al equipo un tratamiento más realista se traduce en malos diálogos, largas secuencias gore y una historia predecible… justo los puntos más fuertes de la revisión “fantástica” escrita por Keith Giffen el 2001. 

Tampoco ayuda la nueva encarnación del equipo, bastante pobre en carisma y donde el veterano Deadshot no asoma como un posible líder de campo. Si a ello se suma una Harley Quinn rediseñada a lo Arkham City y de frases acartonadas (muy inferior a su lucimiento en Gotham City Sirens), mencionar el nuevo tratamiento gráfico brindado a Amanda Waller o al mencionado Deadshot ya es rizar el rizo.

Se ha insistido hasta el cansancio en que el relaunch DC apunta a los nuevos lectores, una excusa muy frágil cuando se oponen actualizaciones como ésta. Guste o no, Ostrander destacó a  Suicide Squad entre otros títulos menores por explorar las vidas, motivaciones y psicología de sus integrantes, aun sin contar con buenos dibujantes; hoy, el buen oficio de Federico Dallocchio (Ransom Getty ya es otro cuento) no alcanza a rescatar un regreso efectista y abúlico que abre muchas dudas a la espera del número 2.
   

“Es nuestra labor como escritores el tomar estas ideas familiares y darles un refresco. Recrear los mitos para una nueva generación; esta es nuestra oportunidad de hacerlo”.
-          Adam Glass

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