Por Adam Glass (Guión), Federico Dallocchio, Ransom Getty (Dibujos) y Scott
Hanna (Color)
Sorprende la propuesta del renovado
Suicide Squad. Sorprende por lo mediocre
y descaradamente cliché. Firmada por autores reconocidos y sin obviar los nexos
a su pasado, la colección promesa desde los días de John Ostrander pasa del
entusiasmo a la decepción con una historia poco sustanciosa y gráficamente
sensacionalista que escala en las reviews
por sus méritos gráficos.
Y no es un juicio gratuito,
considerando el bagaje previo de una serie que inspiró la interacción coral
alabada a Gail Simone en Villains United.
Malgastándose detalle tras detalle, Kicked
in the Teeth tropieza al primer intento y queda en pronóstico reservado
frente a otros relanzamientos DC.
“My Faith… It is beign
tested”
A ver, cómo empezar… encerrados
en una habitación de interrogatorios, los miembros de la Task Force X son torturados por encapuchados que les exigen revelar
la naturaleza de su misión. Ratas, choques eléctricos, avispas y hasta el
clásico “submarino” se intercalan con flashbacks que van revelando cómo llegaron
a esa situación, para luego ofrecer un giro en los acontecimientos a
desarrollarse – claro está - en el siguiente número…
Flojo trabajo de Adam Glass, creador
junto a Eric Kripke de la celebrada Supernatural
y un aficionado al Escuadrón Suicida
versión ’87. Menos inspirado que en sus guiones para Marvel (Luke Cage Noir, Deadpool Pulp), su pregonado intento de
dar al equipo un tratamiento más realista se traduce en malos diálogos, largas
secuencias gore y una historia
predecible… justo los puntos más fuertes de la revisión “fantástica” escrita
por Keith Giffen el 2001.
Tampoco ayuda la nueva
encarnación del equipo, bastante pobre en carisma y donde el veterano Deadshot no asoma como un posible líder
de campo. Si a ello se suma una Harley Quinn rediseñada a lo Arkham City y de frases acartonadas (muy
inferior a su lucimiento en Gotham City
Sirens), mencionar el nuevo tratamiento gráfico brindado a Amanda Waller o
al mencionado Deadshot ya es rizar el
rizo.
Se ha insistido hasta el
cansancio en que el relaunch DC apunta
a los nuevos lectores, una excusa muy frágil cuando se oponen actualizaciones
como ésta. Guste o no, Ostrander destacó a Suicide
Squad entre otros títulos
menores por explorar las vidas, motivaciones y psicología de sus integrantes, aun
sin contar con buenos dibujantes; hoy, el buen oficio de Federico Dallocchio
(Ransom Getty ya es otro cuento) no alcanza a rescatar un regreso efectista y
abúlico que abre muchas dudas a la espera del número 2.
“Es nuestra labor como escritores el tomar estas ideas familiares y
darles un refresco. Recrear los mitos para una nueva generación; esta es
nuestra oportunidad de hacerlo”.
-
Adam Glass

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