Estrenada en 1970, la adaptación de
Conan el Bárbaro que publica Marvel es un hito celebrado entre los
fans de la fantasía. Por primera vez una editorial mayor se adentra en la Espada y Brujería, consiguiendo un impacto
tal que incorporó al subgénero a los favoritos del noveno arte.
Sin embargo, el héroe de Robert E.
Howard ya había visitado las viñetas: Nada menos que en México, casi veinte años
antes y en una edición no autorizada. Una oscura colección inspirada en su saga
The Queen of the Black Coast que en
1952 lanza la Corporación Editorial Mexicana S.A. (Cemsa), precediendo así a las
reconocidas versiones de Marvel y Lancer Books.
Publicada semanalmente en la
colección Cuentos de Abuelito (junto a
personajes como Kun’ga, La Diosa de Oro
o The Spider), la serie adapta el
relato de Howard con numerosas licencias que dan el protagonismo a la corsaria
Bêlit por sobre su compañero “Conán”, un rubio guerrero nórdico. Son historias
algo toscas, escritas por el tándem Loa/Víctor Rodríguez e ilustradas en blanco
y negro por Salvador Lavalle junto al portadista Héctor Hecky Rodríguez.
Y aunque su factura es muy
modesta, no es un hito menor para una obra hasta entonces sólo editada en Weird Tales (1934) y Avon Fantasy Reader #8 (1948), la más probable inspiración del
cómic mexicano al notar que Gnome Press
recién la compila en libro hacia 1953 con The
Coming of Conan.
Poco después, la también mexicana
JOMA retoma su publicación bajo el título La
Reina de la Costa Negra, cinco entregas iniciadas en octubre de 1958 hasta
sumar 60 números entre 1965 y 1967. Firmados por Riol de Man, J. Kastro o
Rafael Silva Quiroz entre otros, los guiones aumentan la brecha con el universo
madre añadiendo al blondo cimmeriano el navío Tigresa que rebautizan Venganza
y reemplazando a su negros tripulantes por vikingos con cuernos en sus cascos.
La Copa de Odín, Los
Adoradores de Fuego, La Galera
Fantasma y El Kraken destacan
entre los episodios, aventuras deslavadas contra tribus volcánicas y bandidos en
pieles de lobo con alguna referencia a la Espada
en la Piedra. Con todo, el arte de Lavalle logra buenas cuotas en su
inexacta Bêlit, cuyo aspecto de corsaria hispana (luce morrión con penacho y sostén
acorazado) acusa las influencias clásicas de Hal Foster y Joe Kubert, sobre
todo en el trabajo de éste para Viking
Prince.
Reimpresas el 2008 en un formato
levemente mayor, La Reina de la Costa
Negra sigue intrigando a los fans anglosajones que la descubren gracias a
los artículos publicados en Savage Sword
of Conan (números 26 y 44). Un eslabón maravilloso y extravagante que
anticipó las viñetas del bárbaro en una andadura bizarra y fascinadora.
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| Conán, el Cimmeriano |
"Es Necesario que la vea, que se estremezca cuando conozca las fantásticas historias que en ella se narran"
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