sábado, diciembre 24, 2011

EBENEZER SCROOGE: El Salvador de la Navidad


Todo el mundo ha oído de Ebenezer Scrooge, aquel viejo tacaño y desalmado que desprecia a sus semejantes e ignora a su esforzado ayudante Bob Cratchit. Famosos son sus viajes junto a los Espíritus Navideños en Nochebuena y el reformado camino que elige desde entonces; mas pocos saben que el cuento más célebre de estas festividades no sólo cambio la forma de festeja la Navidad…

También la salvó de extinguirse.

En efecto: Cuando el 19 de diciembre de 1843 Charles Dickens estrena en las librerías londinenses un libro delgado y de ribetes dorados titulado A Christmas Carol, nadie deseaba a su semejante “una Feliz Navidad”. Muchos ni siquiera conocían la frase; y es que el interés por la festividad  menguó fuertemente desde que Oliver Cromwell la aboliera en el siglo XVII, no existiendo interés en retomarlas cuando volvió la monarquía.

Por entonces, la Revolución Industrial martillaba los últimos clavos en el ataúd navideño. Con el traslado masivo del campo a las ciudades, la antigua celebración que abarcaba doce regados días se diluye ante burgueses a la imagen de Scrooge, quienes jamás cederían una jornada laboral a festejos familiares. Dickens añoraba las viejas tradiciones, luego que encarcelaran a su padre por deudas y entrara a trabajar con apenas 12 años en la Warren’s Blacking Factory etiquetando betún para zapatos; esa experiencia lo hizo un apasionado reformista sobre la labor infantil en las Casas de Trabajo, convirtiendo además su cuento en un poema al vino dulce, el ganso asado y el calor de los troncos de la chimenea durante esas noches nevadas.

Ironías de la vida, el autor compartía varios intereses con su antihéroe y buscaba conseguir un best-seller. A veces por caridad, muchas otras por dinero, efectuó lecturas públicas donde brilló como un inspirado cuentacuentos que cautivó audiencias al punto que cierto empresario estadounidense señaló: “Tras escuchar al señor Dickens, considero romper la costumbre observada de abrir en Navidad”.

A Christmas Carol caló en el mundo angloparlante, extendiendo su idea de la Navidad  a la sociedad. Ya no puede celebrarse doce días, aunque todos pueden desear felicidades a la manera de Bob Cratchit en Nochebuena y Navidad. Se cuenta que a la muerte de Dickens en 1870 una niña pueblerina se preguntó: “Si Dickens murió ¿También morirá el Espíritu Navideño?”. El reformado Scrooge le habría respondido feliz que el Padre Navidad trascendería los años, vivo y saludable. 


lunes, diciembre 19, 2011

NEARLY FOUR by Jeremy Lloyd




A teddy bear sits on a mattress
One glass eye and threadbare paw
Looking at a cuckoo clock
Which shows it's ten to four


Four o'clock is teddy's teatime
Lots of friends and fancy cake
Although it's only pretend eating
Oh how long ten minutes take


Shadows grow on distant hillsides
Orange sun on glassy sea
All in his amber eye reflected
And still ten minutes left 'til tea


The mattress, striped, is old and broken
Rusty springs through stuffing show
The cuckoo clock is also broken
But how's a teddy supposed to know?


Unaware he's been discarded
That this is not the nursery cot
The hills and sea just glass, old papers
On a disused rubbish plot


A telephone that no one answers
Empty tins that once held tea
The clock that still says nearly teatime
Where can all the children be?


For ages now he's lain unwanted
Saluting with his threadbare paw
He'll never know he's been abandoned
'Til the clock reads after four


Don't tell him that the clock is broken
For as long as teddy doesn't know
It'll always soon be teatime
As it was, so long ago.

jueves, diciembre 08, 2011

LA REINA DE LA COSTA NEGRA: Un Conan Apócrifo


Estrenada en 1970, la adaptación de Conan el Bárbaro que publica Marvel es un hito celebrado entre los fans de la fantasía. Por primera vez una editorial mayor se adentra en la Espada y Brujería, consiguiendo un impacto tal que incorporó al subgénero a los favoritos del noveno arte.

Sin embargo, el héroe de Robert E. Howard ya había visitado las viñetas: Nada menos que en México, casi veinte años antes y en una edición no autorizada. Una oscura colección inspirada en su saga The Queen of the Black Coast que en 1952 lanza la Corporación Editorial Mexicana S.A. (Cemsa), precediendo así a las reconocidas versiones de Marvel y Lancer Books

Publicada semanalmente en la colección Cuentos de Abuelito (junto a personajes como Kun’ga, La Diosa de Oro o The Spider), la serie adapta el relato de Howard con numerosas licencias que dan el protagonismo a la corsaria Bêlit por sobre su compañero “Conán”, un rubio guerrero nórdico. Son historias algo toscas, escritas por el tándem Loa/Víctor Rodríguez e ilustradas en blanco y negro por Salvador Lavalle junto al portadista Héctor Hecky Rodríguez.

Y aunque su factura es muy modesta, no es un hito menor para una obra hasta entonces sólo editada en Weird Tales (1934) y Avon Fantasy Reader #8 (1948), la más probable inspiración del cómic mexicano al notar que Gnome Press recién la compila en libro hacia 1953 con The Coming of Conan.

Poco después, la también mexicana JOMA retoma su publicación bajo el título La Reina de la Costa Negra, cinco entregas iniciadas en octubre de 1958 hasta sumar 60 números entre 1965 y 1967. Firmados por Riol de Man, J. Kastro o Rafael Silva Quiroz entre otros, los guiones aumentan la brecha con el universo madre añadiendo al blondo cimmeriano el navío Tigresa que rebautizan Venganza y reemplazando a su negros tripulantes por vikingos con cuernos en sus cascos.

La Copa de Odín, Los Adoradores de Fuego, La Galera Fantasma y El Kraken destacan entre los episodios, aventuras deslavadas contra tribus volcánicas y bandidos en pieles de lobo con alguna referencia a la Espada en la Piedra. Con todo, el arte de Lavalle logra buenas cuotas en su inexacta Bêlit, cuyo aspecto de corsaria hispana (luce morrión con penacho y sostén acorazado) acusa las influencias clásicas de Hal Foster y Joe Kubert, sobre todo en el trabajo de éste para Viking Prince

Reimpresas el 2008 en un formato levemente mayor, La Reina de la Costa Negra sigue intrigando a los fans anglosajones que la descubren gracias a los artículos publicados en Savage Sword of Conan (números 26 y 44). Un eslabón maravilloso y extravagante que anticipó las viñetas del bárbaro en una andadura bizarra y fascinadora. 

Conán, el Cimmeriano


"Es Necesario que la vea, que se estremezca cuando conozca las fantásticas historias que en ella se narran"

- Publicidad de "La Reina de la Costa Negra".



sábado, diciembre 03, 2011

EL CORAZÓN DELATOR (1953): Visiones de Grotesco y Arabesco

Opacado por las poderosas Disney y Warner Brothers, el legado de United Productions of America (UPA) suele relegarse a pie de página entre los hitos de la animación. Un descarte inmerecido al considerar su aporte en contenidos, estilo y técnica, marcando pautas en la llamada Animación Limitada (muy recurrente en los años 60- 70) ya presente en sus adaptaciones del Doctor Seuss o el inefable Mr. Magoo.

Catálogo donde no desentona El Corazón Delator (The Tell-Tale Heart), soberbia adaptación del clásico escrito en 1843 por Edgar Allan Poe. Auténtica rara avis de las caricaturas sabatinas, su recuerdo emerge ocasionalmente al recordar las extrañas joyas que solía regalar la TV.

Dirigida por Ted Parmelee (The Emperor’s New Clothes) sobre un guión de Bill Scott y Fred Grable, su pre-producción parte en mayo de 1953 siguiendo la estética de Eugene Berman, diseñador artístico que por entonces renueva el New York Metropolitan Opera. Y aunque ciertos rumores apuntan a un proyecto inicial en 3-D, no existen pruebas ni testimonios – más allá de unos stickers en dos copias indicando "3-D" - que avalen esa historia.  

Recurso que poco habría aportado al conjunto, un festín simbolista que traza muy bien el animador Pat Matthews. Asistido en color y diseño por un joven Paul Julian (quien sorprende dos décadas más tarde al dirigir Chalotte's Web), el equipo recrea la trama original con un asesino (vocalizado por el actor James Mason) que en su remordimiento escucha el corazón de su víctima latir bajo la tarima donde le enterró: Por sus ojos se asiste a un terrible desfile: Imágenes que transmiten su descenso a la locura al son de la opresiva partitura compuesta por Boris Kremenliev.

Estrenada el 17 de diciembre de 1953, su fuerte temática adulta obliga a brindarle una calificación “X”, la primera para un dibujo animado tanto en los Estados Unidos como en Inglaterra (según demanda el British Board of Film Censors). No obstante, sus méritos artísticos también permiten nominarla al Oscar por Mejor corto de animación, premio que finalmente se lleva Walt Disney con Toot, Whistle, Plunk and Boom.

En 1994 el experto Jerry Beck publica en The 50 Greatest Cartoons su encuesta a mil trabajadores del rubro cinematográfico, donde El Corazón Delator alcanza el puesto 24. Siete años después, la Biblioteca del Congreso estadounidense reconoce al corto su “significancia cultural” y ordena su preservación en el National Film Registry, permitiendo que futuras generaciones disfruten los 7:24 minutos que mejor plasmaron en pantalla los delirios de Edgar Allan Poe.   


video

* Gracias A Maneko-Cat por sugerir este post.